Inicio El proyecto Noticias Enlaces    

 

NOTICIAS
07/04/2009
No existe el gen de la bayeta ni el gen de la taladradora

B. ARMENDÁRIZ . PAMPLONA Sábado, 21 de marzo de 2009 - 04:00 h. (Diario de Navarra)

A Marian Moreno, profesora asturiana de 44 años, las dos décadas que lleva dedicadas a la docencia no le han desgastado ni quemado. Se confiesa "muy optimista". Y añade: "Soy feminista y docente. Si no soy optimista sería una suicida". Desde hace ya seis años está inmersa en diversos proyectos encaminados a lograr la igualdad entre hombres y mujeres empezando en las aulas, con la coeducación, es decir, educando en igualdad.

 
Ver apliación foto:No existe el gen de la bayeta ni el gen de la taladradora

"Creo realmente que se pueden hacer cosas porque lo veo diariamente en las aulas". En este cambio, asegura, tienen mucho que ver la escuela y los docentes. Por eso, durante un mes formará a quienes educan a los niños y niñas de hoy y hombres y mujeres de mañana.

En estos cursos ¿da alguna clave para desterrar la desigualdad entre chicos y chicas?

No es cuestión de dar recetas, que no las hay. Es cuestión de dar ideas, unificar criterios, porque a veces hay algunas carencias en la formación. Lo que necesitan los docentes son ideas, no porque no las tengan, sino porque cuantas más haya, mucho mejor.

Y ¿cuáles son esas ideas?

En estos cursos se habla de corresponsabilidad, autonomía, liderazgo, participación de chicos y chicas, la visibilización de la labor de las mujeres a lo largo de la historia, el uso no sexista del lenguaje...

Para educar en igualdad ¿es mejor la escuela mixta o la separada?

En el sistema educativo, partimos de una carencia de igualdad. Ni la enseñanza mixta es coeducativa ni lo es la separada. El esfuerzo tiene que dirigirse a lograr escuelas coeducativas, independientemente del contexto en el que se produzca. De hecho estas sesiones de formación una de las cuestiones es desaprender la desigualdad, hacer ver al personal docente que, hoy por hoy, en general, la escuela no es coeducativa. De ahí es de donde hay que partir.

Hay quien cree que los temas de igualdad deben trabajarse más entre la población inmigrante.

Eso sería lavarnos la cara muy gratuitamente. Sería decir que aquí ya lo habíamos conseguido todo y que ahora la culpa es del que llega. Todas las personas somos responsables de por dónde va esa sociedad. Puede que los inmigrantes vengan de países con otro tipo de cultura pero es que todavía en el estado español no se habían hecho los deberes.

¿Cree que los chicos y las chicas tienen capacidades distintas?

Creo que eso es una excusa. Estoy casi segura de que no sale el mapa de ADN humano entero porque puede haber muchas sorpresas. Se vería que no existe el gen de las matemáticas ni existe el gen del adjetivo calificativo ni el de la bayeta ni el de la taladradora. Y claro, como no aparezcan esos genes, se nos van a venir abajo muchas teorías biologicistas. Y, aunque hubiera alguna diferencia biológica, eso nunca puede dar lugar a desigualdades sociales ni académicas. Si existieran esos genes, ¿qué más nos da en la escuela, si nuestra labor es potenciar todas las competencias al máximo en todo nuestro alumnado, independientemente de si son chicos o chicas?

Pero siguen existiendo profesiones sólo de mujeres y otras de hombres. ¿Es todo cultural?

Sí. Aquí hay mucho peso de la tradición y de la escuela. Aunque creo que el personal docente debe ser consciente de que, sin querer, también en el aula fomentamos los estereotipos. Yo soy profesora de Literatura y de Lengua y hago análisis sintáctico. Si yo me paso seis años pidiendo que analicen la frase Juan construye la casafrente a María peina a Isabel, y nunca he dicho Pablo peina a Julián, sin querer, mientras busco el sujeto y el predicado, estoy fomentando estereotipos en las profesiones. Y luego viene el profesor de matemáticas y dice que una señora va a la compra pero Manolo va a comprar ladrillos... Y es otro mensaje más y otro más. Con tantos mensajes desde tantos sitios ¡sálvese quién pueda! Si alguien va en contra del estereotipo, hay que hacerle un monumento por la valentía de ruptura.

¿Y cómo se combate eso?

Lo más importante es hacer consciente a la gente del tipo de mensaje que lanzamos. El docente tiene que saber lo que transmite porque desde que entra en el aula está transmitiendo algo, no hace falta casi ni hablar. Tenemos que ser capaces de transmitir igualdad porque el alumnado lo ve todo y lo escucha todo y eso es lo genial por la cantidad de posibilidades de cambio que tenemos.

¿Esta labor cae en saco roto si en casa continúa?

Nunca. La igualdad tiene una cosa a su favor y es que, en el momento en el que te cae una sola gota en el cerebro, en tu vida, ya hay algo que te ha cambiado. Por eso la labor de la escuela es tan importante, porque da la posibilidad de que el mensaje llegue a toda la juventud.

Desde el rosa para las niñas y el azul para los niños, hay muchos aspectos, culturales y sociales, que parecen predeterminados.

La desigualdad se vive desde los primeros días, desde el nacimiento, y es tremendamente limitadora. Limita la libertad, nos lleva por caminos muy cerrados. Se ve cuando van a visitar a una niña recién nacida y dicen: "mira qué bien, porque va a ser muy cariñosa, va a ser muy ordenada y os va a cuidar cuando seáis mayores". Le estás haciendo un proyecto de vida a ese bebé que yo creo que, si pudiera, escapaba. Y si es chico, te dicen: "qué suerte, os va a sacar de pobres, va a ser muy enérgico, dinámico, arriesgado, deportista..." Como el chaval quiera leer y estar tranquilo en casa, otro que sale corriendo. Debemos romper esos límites, para eso estamos.

<< volver al listado

 
© redxana.com 2009 | Aviso Legal

Fondo Social Europeo Servício Público de Empleo. Gobierno del Principado de Asturias Fucomi