lne.es (14/06/09)
Oviedo, Idoya RONZÓN
«Vaya, mira qué pinta, eres una niña muy guarra, ¿verdad? / Sí, sí, tú lo que quieres es que te den / Eso es lo que buscas, oh, eres una coqueta y una guarra / Te mueres de ganas y no te importa quién te lo dé porque no tienes dignidad / Y eso te pone, ¿verdad? / Vosotras, a la mínima, os bajáis las bragas / Las chicas de hoy en día sois todas unas guarras». Este párrafo, de evidente contenido sexista, repleto de insultos y vejaciones, forma parte de una de las canciones de un «rapero» catalán muy escuchado y bailado por adolescentes y jóvenes, que lo han admitido sin críticas ni alarmas, y sin sentirse (en su mayoría) agraviados. Juristas, psicólogos y asociaciones de mujeres contra la violencia de género lo advierten: ésta es sólo una señal, pero los datos son objetivos y cada vez son más las víctimas de maltrato y los agresores menores de 30 años, lo que pone en tela de juicio años de educación para la igualdad.
Según la psicóloga ovetense Ángela Rodríguez, no se trata sólo de música. Los mensajes que esconden sus letras incitan a comportamientos violentos y roles de superioridad por parte de los adolescentes hacia sus novias, y a una actitud de sumisión de ellas, mutuamente aceptado. Para Gabriel Bernal, fiscal coordinador de violencia de género de Asturias, este dato resulta «preocupante», ya que puede reflejar que «los patrones o modelos que se entiende están en la base de la violencia de género arraigan también en buena medida en generaciones en las que, por su edad, no deberían estar presentes», según refleja en su última memoria.
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Para Ángela Rodríguez, «el fenómeno de la normalización de la violencia de género ya entre adolescentes es mayor que en otras edades, ya que existe una idea generalizada entre los jóvenes de que la violencia de género no tiene nada que ver con ellos, que es algo que pertenece a otras generaciones, que es un problema que no se da entre jóvenes y que es más propio de mujeres casadas y mayores. No obstante, la realidad es que muchos casos de violencia de género comienzan a edades muy tempranas. Frases frecuentes como "No quiero que te pongas esa falda" pueden ser los primeros síntomas de un grave problema. El error, entre otros, de pensar que los celos indican mucho afecto son algunas de las creencias erróneas que se mantienen entre nuestros adolescentes, futuros adultos».
Gabriel Bernal insiste en que «resulta evidente la necesidad de redoblar y mantener sostenida e ininterrumpidamente el esfuerzo educativo en infancia y juventud, como herramienta clave para la formación de personas que asuman e incorporen los valores que permitan la disminución apreciable de las conductas violentas sobre la mujer».
La psicóloga ovetense también hace hincapié en este punto: «La educación es el medio más válido para luchar contra cualquier tipo de violencia», afirma. «El aprendizaje del sexismo se ve influido por los factores observados y las personas que los niños y adolescentes usan en la construcción de su identidad. Es indiscutible que existen comportamientos que están en la base del problema, como puede ser un control exagerado o los celos, que para muchos son síntomas de amor y de una preocupación y cuidado por parte de la pareja, sin darse cuenta de que se puede estar gestando un grave problema. Es necesario que aprendan a detectar ese tipo de comportamientos, aumentando así su capacidad para reconocer el maltrato».
«No es cuestión de edades»
En el disco «No es cuestión de edades», del rapero catalán Porta, hay una canción titulada «Las niñas de hoy en día son todas unas guarras». Éstas son algunas de las «perlas» que contiene este tema, muy popular entre algunos adolescentes asturianos:
l «Tú eres una zorra como todas las demás».
l «Las tías que se arreglan suelen ser las más feas. Ponte silicona o tacones aunque duela».
l «Los tíos son triunfadores pero las tías, zorras».
l «Quieres ser como todas, de mentalidad cerrada».
l «Usas como cebo para triunfar tu más infalible arma, escote excitante y una muy corta minifalda».
l «Sólo eres una enana».
Violencia aprendida
La psicóloga Ángela Rodríguez asegura que «aún existe la idea equivocada de que la violencia forma parte de la naturaleza del ser humano. Nada más lejos de la realidad, dado que se ha demostrado que la violencia es aprendida y que, en dicho proceso de aprendizaje, desempeñan un papel decisivo las experiencias que se viven durante la infancia y la juventud con las personas con las que se establecen los vínculos. De ahí la importancia de intervenir en los momentos en los que se están aprendiendo estos modelos sociales que influyen en el resto de las relaciones que se establecen».
Estereotipos
En los anuncios, los mensajes sexistas son frecuentes. Por un lado, se mantiene el modelo del sujeto masculino dominante, competitivo e incluso agresivo, pero también irrumpe un nuevo modelo de mujer joven, agresiva, que arremete contra quien pudiera imitarla. Al mismo tiempo se llega a la ridiculización de la figura masculina por el supuesto mal uso que hace de determinados productos que se pretende anunciar. «Los extremos nunca son buenos», apostilla Rodríguez. «Y éstos son los valores que con frecuencia se transmiten a nuestros adolescentes y jóvenes».
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